Medicina

Egofonía: qué es, síntomas, causas, tratamiento


¿Qué es la egofonía?

La palabra egofonía se refiere al incremento de la resonancia de la voz a la auscultación pulmonar. Aunque algunos autores tratan a la egofonía como la captación normal de las vibraciones vocales, la mayoría la considera como un elemento patológico en la valoración pulmonar del paciente.

Descrito por el padre de la auscultación, René Laënnec, como “balido de cabra”, es un tipo particular de broncofonía. De hecho, la etimología del término proviene de las palabras griegas para “cabra” y “sonido”. La literatura semiológica la define como el cambio en la pronunciación de la letra “i” por el sonido de la letra “e”.

Durante la valoración médica se le solicita al paciente que diga “II (ii)” de forma sostenida, obteniéndose a la auscultación una “EE” o “EH”. La fibrosis pulmonar acompañada de derrame pleural es la principal causa de la modificación auscultatoria.

El líquido, a diferencia del aire, tiene una composición molecular más estrecha y permite la trasmisión del sonido con mayor facilidad y fidelidad. No ocurre lo mismo cuando existen neumotórax, bulas o condensación sin efusión.

Síntomas

Ocurre a menudo que se confunde a la egofonía con una enfermedad, cuando realmente es un signo. Puede encontrarse en varias condiciones médicas y es una señal inequívoca de que algo no está bien a nivel pulmonar.

Como todos los ruidos respiratorios patológicos, tiene sus características propias; entre estos destacan los siguientes:

  • Es un cambio en el timbre del sonido, pero no en el tono o el volumen.
  • Hace parecer la vocalización como un sonido nasal peculiar.
  • Se asocia con frecuencia a la broncofonía y a la pectoriloquia, sin ser sinónimos clínicos.
  • Suele ser un hallazgo unilateral en enfermedades que afectan solo un pulmón. Su presencia en ambos hemitórax es inusual y debe estudiarse a profundidad.

Causas

Varias patologías médicas, algunas propias pulmonares y otras sistémicas, pueden producir egofonía. A continuación se mencionan las más importantes con sus características particulares:

Neumonía

Muchas infecciones pulmonares son capaces de generar egofonía por dos mecanismos diferentes que pueden complementarse.

La consolidación del tejido parenquimatoso y la efusión pulmonar son complicaciones frecuentes de las neumonías graves y representan el ambiente perfecto para la aparición de egofonía.

La egofonía en estos casos se debe a la transmisión “mejorada” del sonido de alta frecuencia a través de los fluidos. Lo mismo ocurre en el tejido pulmonar anormal, donde además los sonidos de frecuencias más bajas son filtrados. Estos fenómenos limpian la auscultación y favorecen la captación de las vibraciones vocales.

Aunque la causa más frecuente de neumonías consolidadas con derrame son las bacterias, las neumonías virales y fúngicas también pueden causarlas.

La respuesta inflamatoria local es un factor fundamental para que se produzcan las condiciones acústicas ideales que permitan la aparición del ruido gutural.

Efusión pleural

Si bien la mayoría de los derrames pleurales son de origen infeccioso, existen otras causas importantes. La insuficiencia cardiaca, cirrosis o insuficiencia hepática, hipoalbuminemia y enfermedad renal crónica son causas de efusión pleural que pueden tener manifestaciones clínicas compatibles con la egofonía.

La principal diferencia con las infecciones respiratorias es que estas se acompañan de fiebre, escalofríos, dolor costal y expectoraciones; asimismo, se auscultan otros ruidos respiratorios concomitantes como roncus y crepitantes. Ambas situaciones pueden presentar dificultad respiratoria con tiraje intercostal y taquipnea.

Una característica significativa de la egofonía asociada al derrame pleural es que solo puede ser auscultada en el área de la pared costal que refleja la zona pulmonar derramada.

Por encima de la efusión no se capta la egofonía, e incluso pueden sentirse disminuidos el resto de los sonidos pulmonares habituales.

Fibrosis

El endurecimiento del parénquima pulmonar también favorece la aparición de egofonía. Es la otra condición ideal para la transmisión de las vibraciones vocales; al igual que el derrame pleural, tiene causas infecciosas y no infecciosas.

En la región fibrótica del pulmón también puede escucharse un sonido típico conocido como soplo tubárico. Entre las causas más frecuentes de fibrosis pulmonar están las siguientes:

Neumonías

Estas pueden producir tejido cicatricial en los pulmones, considerados como fibrosis.

Sustancias tóxicas

El consumo crónico de cigarrillos conlleva eventualmente a fibrosis pulmonar y a enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

El contacto de las vías respiratorias con otras sustancias como asbesto, sílice, metales pesados, carbón y hasta excrementos de animales puede generar fibrosis pulmonar grave.

Medicamentos

Algunos antibióticos utilizados por tiempo prolongado pueden producir fibrosis pulmonar. La nitrofurantoina es un ejemplo.

Ciertas drogas antineoplásicas, antiarrítmicas, antiinflamatorias e inmunomoduladoras (como los esteroides) tienen como efecto adverso el endurecimiento del parénquima pulmonar.

Radiación

Ya sea para uso terapéutico, como parte del tratamiento oncológico o por asuntos laborales, como los técnicos radiólogos, la radiación es una causa importante de fibrosis tisular. No afecta únicamente a los pulmones.

Otras enfermedades

Numerosas enfermedades reumáticas e inmunológicas pueden ocasionar fibrosis pulmonar. También sucede como consecuencia del tratamiento de dichas patologías.

La amiloidosis, sarcoidosis, artritis reumatoide, dermatomiositis, lupus eritematoso sistémico y esclerodermia son algunas de estas patologías que pueden dañar el pulmón.

Tratamiento

Una de las máximas en la práctica médica actual es que los síntomas no se tratan, se tratan las enfermedades. De allí surge la necesidad de aclarar que la egofonía no se trata, se tratan las enfermedades que la producen.

Sin embargo, existen algunas terapias comunes para el manejo de la egofonía, entre las que se incluyen las siguientes:

Antibióticos

Es el tratamiento obvio ante una infección pulmonar bacteriana. El tipo de medicamento antimicrobiano a administrar se decidirá dependiendo de la sintomatología del paciente, la gravedad del cuadro y los gérmenes aislados en los cultivos de sangre o estudios del líquido pleural.

Sin ser considerados antibióticos formalmente, los antimicóticos y antivirales pueden utilizarse si la etiología de la infección así lo amerita. Estos tratamientos son administrados con el paciente hospitalizado en la mayoría de los casos.

Esteroides

Un gran número de enfermedades reumatológicas e inmunológicas son tratadas con esteroides. Al controlar la enfermedad desaparecen las causas de la egofonía, pero los esteroides tienen un efecto beneficioso adicional, ya que producen un efecto antiinflamatorio local a nivel del pulmón y favorecen la broncodilatación.

Diuréticos

De uso habitual en la insuficiencia cardiaca y la hipertensión arterial, ayudan a la eliminación de líquido en exceso. La efusión pleural disminuye con el uso de diuréticos y, por ende, desaparece la egofonía.

Cirugía

Ciertos casos de fibrosis pulmonar ameritan tratamiento quirúrgico. La necrosis, aparición de fístulas, bloques neumónicos o derrames persistentes se tratan con cirugía, que puede ser desde la colocación de un tubo de tórax hasta la neumonectomía total.