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Teatro romántico: origen, características, autores, obras


¿Qué es el teatro romántico?

El teatro romántico se desarrolló en Europa en las primeras décadas del siglo XIX, y fue parte de un movimiento artístico que se rebeló contra las formas neo-clasicistas (regularidad, objetividad, emoción controlada por la razón, y otras).

Esta rebelión artística se manifestaba mediante la liberación de la convención establecida, la subjetividad, la emoción que dominaba la razón y los cambios abruptos de humor y tono, sin ningún tipo de restricciones.

Ya desde el siglo anterior, las culturas europeas le otorgaban al teatro una relevancia extraordinaria, celebrando sus funciones sociales y estéticas. Los teatros eran laboratorios para la creación de nuevas formas y géneros.

En general, el teatro romántico valoraba la subjetividad del genio, elevaba las emociones fuertes por encima de la restricción racional y, a menudo, buscaba encarnar los conflictos universales dentro de las figuras individuales.

Inicialmente, los artistas de teatro romántico compartieron las esperanzas utópicas de los revolucionarios. Sin embargo, especialmente después de la caída de Napoleón en 1815, se volvieron pesimistas y conservadores.

Origen histórico del teatro romántico

El Romanticismo como movimiento comenzó a fines del siglo XVIII en Alemania. Este coincidía con las tendencias culturales que caracterizaron Europa entre los años de la Revolución francesa y mediados del siglo XIX.  

En particular, el movimiento desafiaba el racionalismo exasperado de la Era de la razón, exaltando la libertad, el individuo y la creatividad. Además, encontraba en la naturaleza el refugio ideal para escapar de la realidad cotidiana.

En Francia, se convirtió en un amplio movimiento de protesta contra la cultura aristocrática y contra la estética neoclásica sobre la cual se basaba esa cultura.

De este modo, muchos escritores buscaban dar validez a los reclamos de poder de una clase media mercantil rápidamente ascendente, con una autoimagen moral sostenida por la ética protestante.

Contra lo que consideraban una clase aristocrática gobernante cada vez más corrupta y parásita, estos escritores describían personajes de orígenes humildes pero sentimentalmente profundos y moralmente probos.

Manifiesto del Romanticismo

En agosto de 1826, el poeta, novelista y dramaturgo francés Víctor Hugo comenzó a escribir un nuevo drama: Cromwell. Al final, no lo llevó al escenario; en cambio, decidió solo leer la obra a sus amigos.

Sin embargo, el Prefacio a Cromwell sí fue publicado el 5 de diciembre de 1827. Este contenía la definición de Víctor Hugo del Romanticismo.

Sus principios revolucionaron el drama francés y se convertirían en el manifiesto del teatro romántico. Pero también, señaló el inicio del choque entre clasicistas franceses y románticos.

En este texto, abogaba por el fin de las tragedias aburridas y la poesía amistosa con el régimen, el reemplazo de la tragedia por el drama y la abolición del verso forzado.

Triunfo del Romanticismo sobre el clasicismo

En 1830, la batalla ideológica entre clasicistas y románticos explotó durante el estreno de la obra de teatro Hernani de Victor Hugo. El auditorio se convirtió en un campo de batalla entre clasicistas y partidarios del teatro romántico.

En sí, era una lucha de la libertad artística de expresión frente a la estética. Ambas partes se reunieron, una preparada para aplaudir, la otra para silbar. Pero, los románticos ahogaron los silbidos con vigorosos aplausos.

A medida que avanzaba la obra, los clasicistas comenzaron a lanzar basura y vegetales podridos. También hubo gritos e, incluso, golpes.

Luego, la diatriba se extendió más allá de los confines del auditorio. Por toda Francia se libraron duelos, peleas y debates. Además, Víctor Hugo recibió muchas amenazas y tuvo que cuidar su seguridad personal.

No obstante, Hemani permaneció en el escenario durante dos meses. Al final, el Romanticismo salió victorioso y gobernó el escenario parisino durante 50 años.

El teatro romántico se popularizó en toda Europa. En naciones como Rusia, Polonia, Hungría y los países escandinavos la principal inspiración fue la tragedia shakesperiana.   

Características del teatro romántico

Naturaleza como inspiración

La naturaleza proporcionó a los artistas del teatro romántico una fuente de genio natural proporcional a su coherencia con el flujo universal.

Al explorar sus propias profundidades, los artistas se ponen en contacto con los procesos fundamentales de la naturaleza. De alguna manera, intuían las leyes orgánicas de la naturaleza.

Así pues, los artistas románticos querían que sus creaciones imitaran el proceso natural, no planificado e inconsciente de la naturaleza.

Búsqueda de respuestas en el pasado

La búsqueda de los románticos de significados mitológicos en el pasado hizo avanzar historiografía de la época anterior. La Era de la Razón había considerado el presente como un paso hacia una ilustración futura.

Sin embargo, sin la visión de un futuro utópico, los románticos relacionaban todos los valores con su momento particular en la historia.

Por lo tanto, el teatro romántico buscaba significado y respuestas en el pasado, considerando los problemas del presente como solo una etapa en un proceso continuo.

Estética trascendental

El teatro romántico trascendió los valores del momento. El arte encarnaba el ideal y mostraba la realidad como patética a la luz del ideal.

En ese contexto, la experiencia estética llegó a representar el momento más satisfactorio de la vida y a significar la experiencia emocional del ideal.

Esta visión trascendental adquirió una presencia física en el arte. En presencia de la magnificencia infinita sugerida por el arte, la emoción no podía contenerse. Así, el arte debía procurar una respuesta emocional.

Rechazo a las formas clásicas

El teatro romántico rechazó las tres unidades de narración: tiempo, lugar y acción. Los autores escribían sin restricciones y usaban diferentes escenarios.

Además, dividían las obras en actos y empleaban las medidas métricas que mejor se ajustaban a sus representaciones.

Cambios en el escenario

El escenario comienza a ganar importancia, y la decoración cambia completamente de una obra a otra, transformando el teatro en un mundo diferente para cada pieza. Incluso, algunas obras contaban con efectos especiales.

Ayudados por nuevos avances técnicos, los teatros competían entre sí, tratando de superarse con escenarios y efectos especiales cada vez más elaborados.

Lenguaje elocuente y retórico

El lenguaje se vuelve elocuente y retórico, y se mezclan por primera vez los versos y la prosa. Los monólogos se vuelven populares nuevamente. Estos son la mejor forma de expresar los sentimientos de cada personaje.

Autores y obras

Víctor Hugo (1802-1885)

Víctor Hugo hizo contribuciones vitales al Romanticismo. Sus obras literarias exploran la naturaleza dual del hombre del bien y del mal. De igual modo, abordan cuestiones de poder político y desigualdad social.

Por otro lado, Víctor Hugo contribuyó a la teoría literaria cuando definió el drama romántico en el prefacio de su drama Cromwell.

Además, su drama en verso Hemani (1831) encendió aún más el debate entre clasicismo y Romanticismo.

Alfred de Vigny (1797-1863)

En 1829, Alfred de Vigny tradujo a Otelo para la Comédie-Française. Los románticos de París se sorprendieron con la grandeza de la visión de Shakespeare.

La obra demostró las verdades expresadas dos años antes en el grito de guerra de Víctor Hugo, el prefacio de su obra Cromwell, que lo había convertido en héroe entre los jóvenes literatos franceses.

Alexandre Dumas (1802-1870)

El primer gran éxito de Dumas fue su obra Enrique III y su corte (1829). Este le ganó fama y fortuna de la noche a la mañana.

Desde un punto de vista moderno, sus obras son toscas, impetuosas y melodramáticas; pero fueron admiradas a fines de la década de 1820 y comienzos de la de 1830.

Con su Bonaparte (1831), contribuyó a hacer una leyenda del emperador recientemente muerto, y en Antony (1831) llevó el adulterio y el honor al escenario.