Cultura general

La Viuda del Tamarindo: La Escalofriante Leyenda Ecuatoriana


La leyenda de la viuda del Tamarindo es un relato de origen ecuatoriano que se remonta a los años del colonialismo. Dicha leyenda versa la historia de un espectro fantasmal que aparecía en los campos espantando a los hombres que solían ir detrás de la bebida o querían conquistar muchas mujeres.

Este relato ecuatoriano es ampliamente conocido y su historia se expande a diferentes países del continente. En Venezuela y Colombia este relato es denominado con el nombre de “La sayona” o “La llorona”.

Este espectro se aparecía por las calles oscuras, vestía un traje oscuro negro y llevaba un velo que le tapaba la cara. Los hombres la confundían con una mujer de gran belleza y salían tras su paso.

Esta mujer atraía a los hombres a una hacienda en Quinta Pareja en donde se encontraba un árbol de Tamarindo, y allí, desvelando su rostro, espantaba a los hombres quedando tendidos en el suelo.

¿En qué época empezó el relato de la viuda del Tamarindo?

No se conoce la fecha exacta del inicio de esta leyenda, sin embargo, fue extendida por el poco conocimiento de estos temas y por el misticismo que la historia atraía en sí.

Se cree que el origen pudo estar en alguno de los oriundos de pueblos de Ecuador, posiblemente en Manabí.

La leyenda de la viuda negra empieza una vez que los españoles llegan a Manabí y prohíben la adoración a dioses paganos por parte de los indios. Entre estos dioses se encontraba una de nombre Umiña que vestía un traje negro.

La leyenda nos cuenta que la viuda negra era la esposa de un soldado que ella asesinó, quedando así condenada a velar el recuerdo de su esposo por toda la eternidad en las cercanías de un árbol de Tamarindo.

Variación del relato

Latinoamérica, madre de la cultura popular indígena, tiene un montón de fábulas y anécdotas parecidas a la leyenda de la viuda del Tamarindo. Por ejemplo, en Colombia y Venezuela la historia toma otro nombre llamado “La sayona” o “La llorona”.

Dicha historia relata la fábula de una mujer de los llanos, esposa de un campesino. La esposa se entera de que su madre estaba teniendo relaciones con su esposo y que ésta estaba esperando un hijo de su propio esposo, Severiano. La mujer, llena de ira, decide incendiar la morada donde su madre vivía.

Así pues, la mujer queda maldita por su propia madre a vagar por las calles y de no encontrar nunca el verdadero amor. De esta forma el espanto empieza a salir por los llanos venezolanos y colombianos espantando a los hombres de muchas mujeres.

Aunque no está vestida de negro, esta mujer luce un traje blanco que atrae a los oriundos del lugar para luego mostrar su verdadero rostro de muerta, dejando impávidos a los transeúntes.

Estas historias forman parte del folklore y la cultura popular de los países latinoamericanos, entre la cuales también se expanden otras historias como el Silbón de origen venezolano o la viuda de origen chileno.

Carlos Sanoa recopiló estas fábulas en su libro titulado Rielando en un mar de recuerdos. Producto del imaginario colectivo, la leyenda de la viuda del Tamarindo ha permanecido como parte del patrimonio cultural del Ecuador, debatiéndose aún hoy en día la existencia o no de este ser por los oriundos de los pueblos ecuatorianos.

Otras versiones

Una de las características principales de este tipo de historia es que posee un carácter multigeneracional expandiéndose así a través del tiempo. Los hijos de los hijos de lo hijos contarán esta historia a sus generaciones quedando así imborrable de la mente ecuatoriana.

También se dice que la mujer aparecía en el pueblo ecuatoriano El Morro, frustrada y loca por haber perdido su marido. Existen diferentes variaciones de la misma historia en el mismo país Ecuador lo que provoca aún más el misticismo que este espectro fantasmal provoca.

Hay otras historias ecuatorianas como la Dama Tapada o la Diosa Umiña. Esta Diosa Umiña, junto con otros dos seres, la Viuda y Tuna resultan ser el mismo ser para luego convertirse en uno de los espectros más temidos en el Ecuador.

La Dama Tapada aparece como una creencia popular que gira entorno a los años 1700 en la ciudad de Guayaquil, Ecuador.

Esta leyenda relata la historia de una dama que aparecía alrededor de la medianoche a aquellos hombres ebrios, a quienes llevaba al viejo cementerio, Boca del Pozo, en la parte baja de la iglesia de Santo Domingo en Guayaquil.

La joven mujer usaba ropa elegante y un hermoso velo que cubría su cara, lo que impedia a los hombres ver su rostro. Ellos la seguían hipnotizados porque ésta desprendía una fragancia a violetas, sin saber a donde iban. Una vez en el cementerio, la mujer desvelaba su rostro provocando que algunos de los hombres murieran.

Esta podría ser una variación del relato de la viuda del Tamarindo al desenvolver casi la misma vestimenta y el mismo objetivo. Lo único que varía el lugar donde esta mujer espanta y la fragancia que desprende de su cuerpo.

Estas historias han sido recogidas por varios escritores latinoamericanos, además de ser expuesta en diversos canales y sitios de investigación alrededor del mundo. La cultura popular de los países del sur resulta un atractivo para personalidades del mundo, especialmente aquellos que vienen de lugares de Europa y Norteamérica.

La originalidad, y singularidad de cada historia mantiene aún las raíces históricas y nativas del continente americano.

Cada una de estas historias son valoradas y contadas con bastante melancolía por aquellos hombres que, alguna vez de niños, oyeron estas historias contadas por sus padres y que provocó sin duda un miedo.

Referencias

  1. Don Carlos Saona. Rielando en un mar de recuerdos. 2010.