Anatomía y fisiología

Huso muscular: qué es, funciones y fisiología


Huso muscular

¿Qué es el huso muscular?

El huso muscular es uno de los dos tipos de receptores sensitivos de los músculos esqueléticos. Una de sus funciones es dar a la corteza cerebral —por lo tanto, al individuo— información propioceptiva; es decir, la capacidad de reconocer el lugar en el espacio de sus segmentos anatómicos.

La importancia del conocimiento de esta estructura anatómica radica en que se han hecho estudios que indican su posible implicación en el desarrollo sensitivo y motor de los seres humanos, así como en la expresión de diversos signos patológicos inherentes a síndromes clínicos, como el síndrome de motoneurona inferior o superior.

Funciones del huso muscular

En síntesis, las funciones del huso muscular pueden resumirse en dos grandes acciones:

– Transmisión de información propioceptiva desde los segmentos corporales hacia la corteza.

– Generar un ambiente de relajación funcional ante el estiramiento, de tal modo que es la responsable de la prevención de lesiones por sobreestiramiento muscular.

Fisiología

Las fibras intrafusales existen con relación a dos tipos de fibras nerviosas: con las aferentes, que recogen la información de estiramiento del músculo y la envían hacia la médula espinal; y con las fibras nerviosas eferentes, que envían la información motriz desde la médula espinal hacia el huso.

La información sensitiva viaja a través de dos tipos de fibras. Las primeras son llamadas dinámicas o de tipo 1 y transmiten a la médula espinal información relacionada con los cambios de tamaño y velocidad del vientre muscular. Esto lo hacen a través del registro de variaciones en el potencial de acción.

En segundo lugar están las llamadas estáticas o de tipo 2, las cuales solo responden a cambios en la longitud del músculo.

La inervación motora del huso neuromuscular está dada por unas fibras conocidas como motoneuronas gamma, las cuales se encuentran en las astas anteriores de la médula espinal.

Los músculos esqueléticos poseen fisiológicamente la función de contraerse y, sucesivamente, regresar a su posición de reposo (estirarse).

Sin embargo, debe existir un límite funcional para este estiramiento; dicho límite es monitoreado por el sistema nervioso central a través de los husos musculares de la forma descrita a continuación:

  • Para el movimiento de grupos musculares es necesaria la generación de un potencial de acción, el cual va a generar los cambios conformacionales necesarios que finalmente tendrán como consecuencia la contracción muscular. Seguido de esta vendrá un periodo de relajación o estiramiento de esas fibras musculares contraídas.
  • Este estiramiento trae como consecuencia la activación de los extremos proximales de las fibras intrafusales, la apertura de canales iónicos y, por consiguiente, la generación de un potencial de acción por despolarización y la conducción de información relativa al estiramiento de las fibras musculares.
  • Finalmente, las fibras intrafusales reciben impulsos que se conducen a través de fibras motoras gamma (células que mantienen la tensión y la capacidad sensitiva del huso muscular) y la propagan hacia fibras extrafusales, dando como consecuencia la generación de fuerza y la resistencia al estiramiento, ocasionando una relajación netamente funcional.

Constitución y localización

El huso muscular se encuentra localizado dentro de las fibras musculares de los músculos esqueléticos. Los músculos esqueléticos son todos aquellos grupos de músculos que se encuentran en relación directa con tejidos óseos y que responden a la voluntad.

Es decir, la movilización de los músculos esqueléticos está ligada al deseo del individuo, con ciertas excepciones como estados patológicos o en caso de reflejos osteotendinosos.

Con respecto a la constitución del huso, resalta una estructura alargada de forma cilíndrica, cuya parte central es más gruesa con relación al tejido circundante.

En su interior puede haber más de dos fibras musculares con características funcionales y especializadas como mecanoreceptores de elongación (receptores mecánicos de estiramiento). Dado que estas fibras transformadas están en la parte central del huso, se les da el nombre de fibras intrafusales.

Dentro de las fibras intrafusales histológicamente se describen dos componentes: un componente que varía de 2 a 4 fibras, también conocidas como fibras de bolsa de saco nuclear; y otro componente que va de las 4 a las 12 fibras, cuyo núcleo se dispone en cadenas rectas y, por ende, se denominan fibras de cadena nuclear.

Por otra parte, el término de fibras extrafusales corresponde a todas aquellas fibras del músculo esquelético que no forman parte del huso neuromuscular, y se les acuña este término con la única finalidad de diferenciarlas de las fibras intrafusales.

Patologías

Están descritas ciertas entidades clínicas posteriores a traumas del sistema nervioso central o a cuadros clínicos secundarios a enfermedades.

Uno de estos casos es la enfermedad cerebro vascular, en la que hay alteración de la sensibilidad de los husos neuromusculares y, por consiguiente, los reflejos de estiramiento se verán alterados, expresándose en forma de posturas patológicas, parálisis espásticas de extremidades o grupos musculares.

Según estudios que siguen la historia natural de las cefaleas tensionales crónicas así como las cefales migrañosas, se han obtenido hipótesis según las cuales el huso neuromuscular posee una fisiopatología protagónica de estas entidades clínicas.

Fisiopatológicamente, se atribuye el cuadro a una progresiva, sostenida y crónica estimulación simpática de los husos neuromusculares, que conlleva a una tensión excesiva de estos últimos, a episodios dolorosos agudos y a una sintomatología en el contexto de una cefalea tensional.